sábado, 4 de abril de 2009

QUISIMOS ABRAZAR

Foto: Santiago Redondo Vega

Quisimos abrazar
las nauseas minerales de la tierra,
todas las nauseas,
como nubes idílicas
en secuencia sonora y libertaria
de irrenunciables mitos.

Y hollar, sin sucumbirnos,
el desalmado esfínter del agravio
que purgue la verdad a la injusticia;
sobrepasar la piel como frontera y solazarnos
las horas en vivir hasta el encuadre
de un cierto ombligo beige y horizontal
de nitidez confusa.

Teníamos
algo más que una vida por delante
para imprimir herrumbres sobre el píxel
desnudo y asocial de nuestros paraísos.

Digo teníamos, sí, ya no tenemos
ni la boca, ni el grito, ni el silencio
tan limpios como entonces,
tan de blanco esencial,
tan agnóstico el alma
ni tan vívido el hambre
donde inspira y conspira la rabia del cerebro.

Y a pesar de esta boca y de estos labios
que no nos mienta el aire al respirar,
que seguimos aquí, como hace nunca,
para saldarle a dios sus levedades
y entre tanto y sin más
enmendarnos la pluma para seguir diciendo.

2 comentarios:

Venus dijo...

Unos versos que emborrachan de nostalgia al leerlos, amigo. Una realidad de nitidez confusa, donde el sueño, el hambre y el tiempo comparten lecho.
Me encanta verte así de inspirado.

Besos

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Venus por llegarte hasta aquí y compartir la nostalgia en la palabra. Hacia atrás y hacia adelante miran los ojos de la vida, reocrriendo un camino de ida y vuelta.

Un abrazo.