domingo, 11 de enero de 2009

LLUEVE ESTA TARDE

Foto: Santiago Redondo Vega

Llueve, en esta tarde
de corazón confuso, llueve
cauterizando en lágrimas la rendición del suelo,
al son del marcapasos de un funeral de hormigas
que fingen la tristeza de su asumido luto.
Llueve en la boca impresa,
llueve en el pecho anárquico,
llueve,
corazón,
llueve,
sueña que llueve
aunque te irradien soles
por la conciencia misma que la verdad te miente.

9 comentarios:

Ángel Sánchez dijo...

Saludos Santiago. De un sitio a otro he llegado aquí de nuevo para dejarte ahora una nota. He leído entre tu página y me he encontrado con este poema tuyo muy cercano a mi gusto. Un poema que me parece excelente. Del mismo modo decirte que el tema de la verdad es algo que me persigue y persigo, no para alcanzarlo, si no para desmitificarlo y, en estos versos le haces una gran herida poética al mito.

Saludos, hasta otro rato

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Ángel por tu paso por este hueco oscuro de verdad a medias, y por el testimonio de tus persecuciones líricas. Si he llegado a herir algo ha sido a mi pesar, inconscientemente, en el último verso de un contrasentido. La verdad es tan subjetiva como nosotros mismos, así de confusa y obscena.
Me alegra la cercanía de estas letras a tus gustos. Procuro tener más de un registro, pero ignoro si es búsqueda o desubicación.
Tengo pendiente contestarte en el blog de Amparo. Estoy en ello, pero ando muy escaso de tiempo libre, es la pura verdad.

Saludos también para ti.

milagros dijo...

Precioso el poema. Enhorabuena.
milagros.
www.poetaenparo.blogspot.com

Annabel M. Z. dijo...

Me ha gustado mucho este poema.

Un saludo.

rpardo dijo...

Hermoso poema.... también llueve sobre mi corazón...
Un abrazo

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Milagros por tus palabras que cotizan al alza en la cola de esta prestación lírica no contributiva.

Un saludo.

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Annabel M. por tu paso y tu peso, específico.

Un saludo.

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Rafa por tu improvisado paraguas letrálico y tu lluvia de amigo sobre ese corazón niño y científico.

Un abrazo.

CANTACLARO dijo...

Bello poema, concreto, gráfico.

Saludos colombianos.

Ana Lucía