viernes, 20 de marzo de 2009

TIEMPOS LETALES



No sé como explicarte artilugio sin nombre
que te engañas creyéndote un caracol metálico,
que tus babas son bilis de humanos sudorosos
cuando purgan sus vidas
de opulentas verdades.

Ciclótímico amorfo, ciclostático engendro,
gasterópodo elíptico que predicas la esgrima
del tributo a la imagen con falsete de esteta
persuadido en la inopia
de un millón de pedales.

Que yo sepa no arrostran hierro los caracoles,
ni los hombres remontan con tus cuernos más alas
que perfiles oblatos de endiosados adonis
arrendando sus egos
a incruentas masacres.

El trasero se endiosa cuando el triceps muscula
al trasluz de la hormona que se obstina y se crece
desterrándole al lípido proteínico y magro
hacia un mundo perdido
de existencia improbable.

Por eso te dispenso de ilusiones ficticias
y descarno tu esencia de babeantes secretos,
no eres más que un negocio de salud obstinada
paradigma del caos
de estos tiempos letales.

11 comentarios:

MiLaGroS dijo...

Precioso. Original,inmenso, muy bien escrito, con un profundo mensaje.... Un pedazo de poema. Enhorabuena. Un abrazo. milagros

Luisa Arellano dijo...

Ciclótímico amorfo, ciclostático engendro,
gasterópodo elíptico...


Santiago, me has dejado con los ojos como platos, y como mi hijo tiene un ciclotímico amorfo de estos en casa, no he podido por menos que reirme y alegrarme de tu descripción del aparato y sus "beneficios". Y mis risas vienen recordando que, puesto que estaba en casa, un día decidí encaramarme en su concha.... ¡qué cosas, mi forma física debe ser pésima jajaja pues a los dos minutos me mareé! Si, así tal cual el engendro me dejó KO. Ni que decir tiene que no he vuelto a acercarme al bicho nada más que para limpiarle el polvo ;)

El poema es inmenso y con tu permiso lo voy a imprimir y a pegarlo en la susodicha, por el bien de todo el que se arrime.

Un abrazo.

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias MiLaGros por tu visita y tu huella. A veces los objetos cotidianos nos inspiran la boca o nos gritan la evidencia, dicen más de nosotros de lo que realmente creemos, y éste engendro evidencia la latitud del alma que nos rodea como espacio mundo.

Un abrazo.

Bletisa dijo...

jajjajaa muy bueno. Yo por eso no voy al gimnasio Santiago. Ya me dan algo de repelusss los gasterópodos y si además son engendros ni te cuento.
buahh al fin y al cabo un culillo con algo de celulitis es muy femenino......digo yo.

Me ha encantado.

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Luisa por traer esta anécdota, es graciosísima. A quien no le maree un caracol con pedales que tire la primera piedra. Todos sabemos -así la nombran los entendidos- que esto es una bicicleta elíptica. Pero no deja de ser un signo de los tiempos, un contraste de mundos -primero contra tercero- un poema visual de la estupidez humana. Yo también tengo en casa un caracol con pedales, porque también soy un estúpido que se desgasta de puertas adentro en pedaladas ingenuas, cuando el aire libre sigue esperándole a mi falta libre de tiempo. Tanto pedalear para no llegar a ninguna parte. ¡Qué ironia!
Luisa, entre nosotros, dile a tu hijo que el polvo se lo limpie él. El que tenga una mascota, que la cuide.

Un abrazo.

Ricardo dijo...

Bonito y original poema Santiago, gracias por seguir mi blog.

Un saludo.

rpardo dijo...

Jeje muy bueno....

Santiago Redondo Vega dijo...

Un saludo a pedales Bleti, la geografía es la geografía aunque nos la queramos engañar con la estética. ¿Por qué ha de primar lo uniforme sobre lo distinto, lo rectilíneo sobre lo curvilíneo, lo común sobre lo único, lo definido sobre lo indefinible, lo vivído sobre lo operado? Cultivamos la mentira consciente pero nos salva la cara ante nuestras propias carecencias.

Un abrazo.

Santiago Redondo Vega dijo...

Un saludo Ricardo. Me gusta moverme entre los entresijos de la poética y en tu blog abundan.

Nos vemos.

Santiago Redondo Vega dijo...

Gracias Rafa por tu sonrisa cómplice.

Un abrazo.

Venus dijo...

jajajaja, Santiago, nunca se me habría ocurrido escribirle un poema al bicho este... Te ha quedado genial y la cruda realidad la has servido verso a verso, pedalada a pedalada. La diferencia está a la vista; con los pies no llegamos a ninguna parte y con las palabras podemos llegar mucho más lejos de lo que pensábamos. Yo tuve uno de estos caracoles y sé bien lo que me hizo sudar el muy cabr..., fue un amor intenso pero con fecha de caducidad como era de esperar. Me sorprendes cada día más, amigo... Te felicito y te dejo mi abrazo.
Venus