
No sé como explicarte artilugio sin nombre
que te engañas creyéndote un caracol metálico,
que tus babas son bilis de humanos sudorosos
cuando purgan sus vidas
de opulentas verdades.
Ciclótímico amorfo, ciclostático engendro,
gasterópodo elíptico que predicas la esgrima
del tributo a la imagen con falsete de esteta
persuadido en la inopia
de un millón de pedales.
Que yo sepa no arrostran hierro los caracoles,
ni los hombres remontan con tus cuernos más alas
que perfiles oblatos de endiosados adonis
arrendando sus egos
a incruentas masacres.
El trasero se endiosa cuando el triceps muscula
al trasluz de la hormona que se obstina y se crece
desterrándole al lípido proteínico y magro
hacia un mundo perdido
de existencia improbable.
Por eso te dispenso de ilusiones ficticias
y descarno tu esencia de babeantes secretos,
no eres más que un negocio de salud obstinada
paradigma del caos
de estos tiempos letales.
que te engañas creyéndote un caracol metálico,
que tus babas son bilis de humanos sudorosos
cuando purgan sus vidas
de opulentas verdades.
Ciclótímico amorfo, ciclostático engendro,
gasterópodo elíptico que predicas la esgrima
del tributo a la imagen con falsete de esteta
persuadido en la inopia
de un millón de pedales.
Que yo sepa no arrostran hierro los caracoles,
ni los hombres remontan con tus cuernos más alas
que perfiles oblatos de endiosados adonis
arrendando sus egos
a incruentas masacres.
El trasero se endiosa cuando el triceps muscula
al trasluz de la hormona que se obstina y se crece
desterrándole al lípido proteínico y magro
hacia un mundo perdido
de existencia improbable.
Por eso te dispenso de ilusiones ficticias
y descarno tu esencia de babeantes secretos,
no eres más que un negocio de salud obstinada
paradigma del caos
de estos tiempos letales.

