Foto: Santiago Redondo Vega
JUEVES, 4
Cada cosa en su
azar guarda un secreto
envuelto en alma lúcida
y congruente;
su precio es la obsesión
por descubrirlo.
Tu voz, mi voz, tu piel,
mi piel, y el hombre
soñando hacerse eterno
en cada jueves
de vino o de abstinencia.
Los pájaros, la
sien, el guiño de la luna,
el roto en tu
bolsillo que ha dejado escapar esas monedas
cobradas tras
venderle tu alma al diablo.
Y absorto en ese albur
lidias –ingenuo- el toro de la vida
sin fijarte en la
sombra que se embosca en tus carnes
ansiosa de esculpir
en mármol tu epitafio.
Si no miras atrás,
la vida –¿acaso dios?- tan pronto embriaga
como te embiste,
cornea y descuartiza.
(Botijo de Plata Justas Poéticas de Dueñas (Palencia) 2013)




