sábado, 12 de abril de 2008

TIENE LA POESÍA


Tiene la poesía el privilegio
de pintarles el rostro a los poetas.
Ojos mares de azul, cejas violetas,
pómulos ocres, blanca tez de arpegio.

Cabello crespo y gris, mentón egregio
de rosa intemporal, manos escuetas
que roban el añil a las siluetas
de esos locos de atar de índigo regio.

Pero tiene en el glauco una Tirana
-acechante en marrón- la negra suerte
de borrarles el alba una mañana.

Y en el lienzo-sudario de lo inerte
les dibuja -maldita e inhumana-
el color imposible de la muerte.

CUANDO REGRESAS


Quema tu fuego en mí cuando regresas,
a caballo del verbo de tu hoguera
y me incendias la boca en la estribera
de un millar de pavesas.

Se hacen hierro indeleble las promesas
que descarnan mi grupa con tu espera;
tatuajes en plata dondequiera
que a escondidas me besas.

Vuelves carne y metal porque te gusta
perfilarte sin alas y al acecho
de mi sueño en deriva;

enterrando los celos de tu fusta
en las crines desnudas de tu pecho,
como Lady Godiva.

martes, 18 de marzo de 2008

SARMIENTO




Hoy brotan mis palabras del fruto del sarmiento
como uvas que son voces de mostos milenarios,
racimos de poemas de mil abecedarios
que aroman cada viernes con pálpito incruento.

De estas cuatro paredes que anhelan el momento
en que a la tarde afloren grandezas y calvarios,
poéticas razones de humanos visionarios
que sueñan porque habitan con alma el sentimiento.

Y desde la consciencia que hoy colma mi universo
en medio de otras voces más altas que la mía
declamo con la boca lo que plasmara en verso

sobre un jirón de piel, sin más caligrafía,
que un corazón al aire, explícito y converso,
aunque mi voz os suene acaso a poesía.

sábado, 27 de octubre de 2007

EL DÍA


Le desnudas al alba amaneceres
reprochando a la noche su osadía
de ensuciar –grafitera- tu albaquía
de aerosoles en negro, atardeceres.

Rindes sol a la sombra cuando mueres
vespertino y fugaz -valiente día-,
derrotado horizonte de porfía
bajo estrellas de luna, anocheceres.

Cada día regresas -día- al mundo
sin temerle a la noche que te espera
cabizbajo, asolado, oscurecido.

Preñas luz a este cielo furibundo
de aquiescencia lejana y tan certera
como el alma inmortal de tu latido.
(Soneto melódico: Acentos predominantes en tercera y sexta sílabas métricas.)

COSMONAUTA



No aspiro a ser del cielo el cosmonauta
que tripule su cápsula entre azares
-tangram virtual- sobre interestelares
atmósferas ingrávidas. Ni el nauta

que ingenuamente endulce con su flauta
la sangre rojo sangre de mil mares,
de mil cielos de bilis, mil Antares
que hollara humana huella de internauta.

Tan solo de mi cosmos soy cautivo
y no amo otra ilusión que urdir de ensueño
este mundo asocial en el que vivo,

prestándole mi voz. Por él me empeño
en ser bajel de versos cuando escribo
sin patria, sin color, sin dios, sin dueño.


domingo, 21 de octubre de 2007

CELOS DEL MAR

Es del mar, de tu mar, que tengo celos,
de sentir que te abraza y que te mece,
de esa sal que te exhala y te estremece,
te desviste y te viste azules velos.

De las olas del alba mis desvelos,
que acarician tu piel, ora amanece,
rojo espejo de sol, ora atardece,
mientras accedes tibia a sus anhelos.

Celos del mar, amor, bravo y en calma,
de su horizonte esquivo, sal y arena,
que con su lengua azul lame y ensalma

sobre tu cuerpo núbil mi condena;
que penetra en tu sexo y en tu alma
y embarranca mi paz hundida en pena.

LA NOCHE

A pernoctar llegó la noche al día,
a matizar de estrellas, terciopelo,
la amplitud desmedida de su cielo
que en luces de penumbra perecía.

Sus labios, bruna boca, idolatría,
sus ojos, luz oscura, desconsuelo,
su sexo, luna plena, paralelo
de su alma, meridiano. Geografía

celeste e intemporal de eterna trama
negra y vital, poética y silente,
escenario de sombras que derrama

lujuria y castidad irreverente,
noche de besos, bálsamo a quien la ama,
puñal de soledad a quien la miente.